viernes, 1 de abril de 2016

LAS "CRISIS MAS GRAVE" DEL SECTOR LACTEO REDUCE A LA MITAD LA CIFRA DE VAQUERIAS EN UN LUSTRO.

IDEAL.ES

Operario en la sala de ordeño de una vaquería situada a las afueras de Granada.
Operario en la sala de ordeño de una vaquería situada a las afueras de Granada.
  • La eliminación de las cuotas por parte de la UE, de la que se cumple un año, ha dejado a las granjas al albur del mercado

Primero fue la remolacha de azúcar. Después, el tabaco, del que sólo quedan ochenta y nueve productores en la Vega de Granada. Y la amenaza pende ahora sobre la otrora próspera ganadería láctea granadina. Según las estimaciones realizadas por Asaja Granada, las veinticinco granjas de vacas lecheras que subsisten en la actualidad representan la mitad que hace apenas cinco años. Una cifra que, a tenor de los cálculos del propio Gobierno, se podría reducir más del veinticinco por ciento en los próximos años. Varias razones están contribuyendo a este desmantelamiento y todas ellas convergen en un problema de falta de rentabilidad, un proceso que se ha agravado en el último año, cuando se eliminó el sistema de cuotas que fijaba la Unión Europea y esta actividad primaria pasó a regirse exclusivamente por las leyes del mercado. Fuentes del sector han señalado que el litro se 'cotiza' en estos momentos en la provincia por debajo de los treinta céntimos, cuando producir ese mismo volumen está costando un promedio de treinta y cuatro. A pesar de ello, Granada sigue siendo la cuarta provincia andaluza con mayor producción, con 40 millones de kilogramos. Sirva como referencia que, por delante, se sitúan Córdoba, con 246 millones de kilogramos -la mayor parte se centra en el Valle de los Pedroches-; Sevilla, con 65 millones; y Cádiz, con 51 millones.
La pregunta es ¿por qué se está devaluando este producto vinculado históricamente al gran consumo en las casas y en la hostelería? Por la confluencia de dos circunstancias. En primer lugar, a juicio de las organizaciones agrarias, por la posición preponderante de la industria, que opera como gran monopolio frente a un segmento productor que aún sigue muy atomizado pese a la creación de grandes cooperativas. En este sentido, hace un año se consideró un auténtico hito la constitución de Alba Ganaderos S. C. A., una entidad de ámbito autonómico. El segundo factor se relaciona directamente con una notable caída de la demanda. Las estadísticas las proporciona el propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y dejan poco lugar a las dudas. En junio de 2015, última referencia disponible, las familias tomaron en España 41,5 millones de kilos de 'leche líquida' -sólo de origen animal-, mientras que dos años antes, en ese mismo mes de 2015, se contabilizaron 44 millones de kilos. Estamos hablando, por tanto, de una disminución cercana al seis por ciento. Detrás de esta bajada, a juicio de los ganaderos, subyace la creencia de que la lactosa y determinadas proteínas pueden tener un efecto perjudicial para la salud, algo que sólo se ha demostrado en un limitado segmento de población.
«La crisis más dura»
La responsable del Sector Lácteo de COAG en Granada, Ana Belén Atienza, manifiesta que «frente a esta crisis, posiblemente la más dura que hemos vivido, resulta un auténtico contrasentido que Andalucía, por ejemplo, sea deficitaria ya que aquí sólo se produce la mitad de lo que consumen los hogares, un escenario que también se observa en el conjunto de España, donde haría falta que se generara un veinticinco por ciento más para cubrir todas las necesidades». «Todo lo que falta se trae del extranjero», lamenta Atienza, quien añade que estamos ante un ramo que también sustenta un elevado número de puestos de trabajo. Cada vaquería cuenta con una media de cinco empleos directos a los que habría que sumar otros tantos indirectos -transportistas, distribuidores de insumos, maquinaria, etcétera-.
Atienza también subraya los efectos perjudiciales que implicó la supresión del sistema de cupos -el 1 de abril se cumplirá un año-. «Antes los alquilábamos o los comprábamos en función de los requerimientos, pero ahora vienen determinados por los compradores». Todo ha repercutido en una depreciación de la leche en origen, con todos los daños colaterales que implica -problemas de viabilidad de las empresas y desplome de la renta de los profesionales-, pero también en destino, en los establecimientos. Y es que estamos ante un alimento que se utiliza como reclamo en catálogos y promociones. La devaluación empieza en el final de la cadena de comercialización y termina al principio. En este sentido, desde COAG Granada recuerdan que la distribución tiene la obligación de someterse a los principios de competencia leal y que no están permitidas prácticas de 'dumping' o de venta a pérdidas.

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